El Olvido,el Encuentro
Anoche, en una comida en casa de amigos, el editor francés Jean Paul Enthoven me contó que Héctor Bianciotti, dos días antes de morir en 2012, lo llamó por teléfono porque quería saber cómo se encontraba Paul Valéry de salud.
Bianchotti hacía años padecía de Alzheimer y Paul Valéry había sido su primera lectura francesa en la pampa cordobesa a mediados de los años 40. Por su lado, Jean Paul Enthoven es otro gran entusiasta de Valéry, de manera que Bianchiotti "sabía" a quién debía dirigir ese tipo de pregunta.
Desde luego, la anécdota me pareció conmovedora y recordé a Bianchiotti en París hablándome de mi retrato de Juan Rulfo publicado en La Nación y de mi novela El Apartado a la que, no obstante sus elogios, jamás recomendó publicar a Gallimard debido a que era "demasiado europea" para la boga latinoamericanista de fines de los años 70.
Estábamos tomando café en Deux Magots y Severo Sarduy, que se encontraba con nosotros, no compartía la opinión de Héctor, alegando que Buenos Aires era "un destilado" muy particular de América Latina y que yo, sin duda, era porteño. Pero no hubo nada que hacer. Misteriosamente, sin embargo, Gallimard se quedó con El Apartado aunque todavía sigue sin editarlo.
Por si alguien manejara nociones biográficas distraídas tal vez no sea ocioso añadir que Paul Valéry nació en 1871 y murió en 1945.
Uno de sus grandes poemas es El Cementerio Marino, impecablemente traducido al español por Jorge Guillén y editado por primera vez en París en 1922.
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