No se me ocurre nada mejor que desarrollar una entrevista imaginaria para la presentación o apertura de este espacio o página que hoy empiezo a producir y que, en muchos sentidos, me parece de verdad insondable. Porque ¿a dónde lleva, a dónde va? ¿Será esta página como graffitti en una pared desaforadamente pública? Como no tengo todavía respuestas para esas preguntas, seguiré mejor con el asunto de la entrevista imaginaria que empecé a plantear antes de irme por las ramas.
Observo (apenas me pongo a pensarlo) que tampoco se trataría de una entrevista a base de preguntas y respuestas ordenadas en una sucesión lineal, más bien me inclino a suponer una conversación demorada y lenta donde mi interlocutor imaginario (extremadamente cortés) ha demostrado tener un cierto interés por mi persona y por lo que yo hago.
Como algunas personas no ignoran, lo que yo hago es escribir . En realidad, hago también algunas otras cosas pero mi verdadera percepción a propósito es que haga lo haga donde y cuando quiera que sea siempre estoy escribiendo.
¿Por qué?
Bueno, el porqué puede ser tan vasto como el universo y tan insignificante como un capricho. O ni una cosa ni la otra, porque la vastedad de universo para mí es inconcebible y un capricho puede ser pequeño, irritante o amable pero no insignificante.
Así que se trata de otra cosa.
Me gustaría saber qué otras cosa puede ser.
¿De veras? A mí también,créame. Sobre todo a mí, que soy el interesado directo.
Por favor, vayamos al grano. Tiene razón.
Lo que quise decir cuando dije que haga lo que haga siempre estoy escribiendo es que mi voz no difiere cuando hablo, escribo en mis cuadernos, narro un viaje o esbozo una novela. Mi voz es siempre la misma, en la pampa, en la montaña, en el mar o en la ciudad, incluso en el desierto (una vez estuve en el desierto). Quiero decir que todo lo que hago parece moverse en los bordes de un plano que quiere ser impreso. Vea qué destino.
Pero usted dijo una vez (quizás imitando a Borges) que prefería leer a escribir...
Y lo sigo diciendo: leer es más cómodo, escribir es un poco más brutal o más brusco porque incorpora trabajo y sensualidad, pero hay un momento en que se me mezclan las cosas y siento que al leer escribo y que al escribir leo. Como usted ve todo está muy cerca del plagio.
¿No me diga? Yo pensé que usted creía en la originalidad.
De ninguna manera, si algo no existe es la originalidad. La idea de originaliad es un perfecta burrada ¿me sigue?
Creo que sí.
Somos repetición, imitación,ensayo, reconfiguración, No somos originales porque nadie sabe nada del origen. Y nadie recuerda como fue que algo empezó alguna vez. Posiblemente, se escriba para procurar el hallazgo de ese recuerdo, de esa memoria. Pero no lo sé. Porque dicho así, suena a alta cultura y no hay nada más detestable que la alta cultura sobre todo en un mundo como este, tan lleno de deliciosos engaños tentadores, tan poblado de aceptadas vulgaridades (millones de espejitos de colores!), sobretodo, digo, en un mundo como este en el que la estupidez tiene mejor cotización de la que tuvo nunca en otras épocas ¿No cree?
Vaya a saber...
De repente advierto que mi interlocutor privilegiado apenas si pudo disimular un bostezo, En consecuencia le digo que aquí interrumpimos. Empecé a cansarme, le digo, seguimos mañana o pasado.